Café Libertad 1

Odio los domingos. Pero en las últimas semanas he tenido la oportunidad de empezar un proceso de sanación con este trauma, que me persigue desde mis años en escuela primaria. El día de hoy, por ejemplo, fui a desayunar con una amiga al Café Libertad, en medio de la colonia Americana. No sólo me hizo la mañana, sino el día completo.

Café Libertad 3 Café Libertad 4

No soy crítico de cocina ni me gustaría serlo. Así que me limitaré a decir que lo que pedimos estuvo rico y barato. El servicio (a pesar de estar casi lleno el lugar) fue muy bueno. Para que puedan hacerse una idea de cuánto dinero necesitan para comer sabroso, les cuento: pedimos dos órdenes de chilaquiles, un capuccino caliente y dos jugos de naranja; la cuenta fue de $214 pesos. Les fallé como moderno, no tome foto del platillo ni la cuenta. En mi defensa, moría de hambre y sed.

Café Libertad 5 Café Libertad 2

Quizás el único defecto del lugar es la ausencia de ciclopuertos, pero lo compensan permitiendo que ingreses con tu rila sin problema. Puede ser una gran opción, sobre todo para aquellos que (como yo) mueren de hambre los domingos por la mañana y no quieren hacer fila en otros lugares más concurridos. Para la próxima, me levanto más temprano. La buena noticia de todo esto es que mi bicicleta ha vuelto, tuve que cambiarle la cámara de la llanta trasera. Pero ya volvió a las calles, portándose como campeona.

Hasta aquí mi relato, nos leemos pronto.

Nota: en esta ocasión, las fotos usadas en el post son totalmente de mi autoría. Auch!

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