Amanda fue durante años una estatua viviente. Ponía una caja de madera en el centro de la plaza, se subía a ella ataviada con un viejo traje de novia y maquillaje se mantenía inmóvil en alguna posición dramática hasta que alguien se acercaba a ella y le dejaba unas monedas o algún billete ocasional. En ese momento, rompía con su estoicismo y, con gracia en sus movimientos, le entregaba una flor silvestre a aquella persona. Ella los veía a los ojos, y todos le regresaban la mirada. No se trataba de intercambiar unas cuantas monedas por una flor, sino de la conexión. Ese momento único compartido. Ese era el regalo.

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Amanda Palmer como The 8 Foot Bride

Fueron estos años de compartir, junto a otras tantas enseñanzas adquiridas durante una juventud precoz y libre, los que hicieron de Amanda Palmer la artista que es el día de hoy ¿Qué tiene de especial? Ella perteneció a la generación de artistas (Radiohead, Madonna y Nine Inch Nails por mencionar algunos) que encontraron en el crowdfounding y otros métodos alternativos de financiamiento y remuneración la manera de evolucionar la industria y volverla en lo que es ahora. Le quitaron el poder a las disqueras para regresarlo a los artistas. Y estos lo compartieron con su público.

Amanda Palmer ha financiado toda su carrera como solista a través del fondeo. Aún ostenta el récord en Kickstarter de reunir la mayor cantidad de dinero en menos de veinticuatro horas. Y en 2013 fue invitada a participar en el foro TED para dar una conferencia. La tituló El Arte de Pedir (The Art of Asking). En ella hablaba de un concepto tan sencillo como revolucionario:

No le exijas a la gente que pague por tu arte, déjalos hacerlo.

Amanda Palmer durante su conferencia en TED, 2013
Amanda Palmer durante su conferencia en TED, 2013

De principio, la idea me golpeó brutalmente al punto de dejarme boquiabierto frente al monitor, mientras veía el video de la conferencia. Una idea tan sencilla, pero tan fácil de desechar. Imposible, la gente no aprecia el arte o la gente no está acostumbrada, no está educada o eso jamás va a pasar, es una fantasía rayando en la utopía. Pero sí pasa, ya ha pasado antes, y seguirá pasando más a menudo. No sólo con Amanda, sino con miles de artistas, algunos de ellos aquí, en nuestra propia ciudad.

La reacción del público ante la participación de Amanda en TED fue tal que ella decidió extenderse un poco más, pero esta vez en un libro. The Art of Asking es una especie de diario personal, en el que Palmer nos cuenta desde sus inicios como artista callejero, su paso por colectivos, su experiencia con The Dresden Dolls y su conflictiva relación con las disqueras. También comparte su constante batalla con la policía del fraude, esa vocecilla en nuestra mente que nos dice que no somos suficientemente buenos, dignos, para hacernos llamar artistas.

Sin embargo, algo de lo que queda al final del libro es precisamente la reafirmación de que lo único que falta para ser un artista es creerlo. Músico, pintora, escultor, programadora, contador. No importa la profesión, mientras sea tu pasión, eso lo convierte en arte. Y por consecuencia, te convierte a ti en un verdadero artista.

Durante el tour de Who Killed Amanda Palmer, 2008
Durante el tour de Who Killed Amanda Palmer, 2008

Si me sincero un poco, puedo afirmar que este libro ha cambiado mi vida, en tantas formas como es posible. Y lo considero una lectura obligada para todo aquel que aspira a cumplir sus sueños, incluso si estos los llevan por caminos de vida inexplorados, diferentes, arriesgados. Encontrarán en este libro no solo palabras de aliento si no enseñanzas y hasta consejos prácticos, que ayudan a conservar la cordura, hacerle frente a fracasos, sobrellevar momentos duros donde se duda hasta de uno mismo.

Y también es una invitación a confiar. En tu familia, en tus amigos, en la gente que aprecia lo que haces, incluso en un completo desconocido. El arte de pedir no es solo dar sin miedo a recibir nada a cambio, también es estar dispuesto a confiar en los demás. En que de alguna forma lo que haces significa algo (lo que sea) para alguien, aunque nunca se hayan conocido. Aunque nunca se conozcan. El vínculo es el arte, el arte es el regalo, y el regalo es retribuido siempre. De cualquier manera. Y siempre será justa. Todo se trata de confiar y dominar el fino arte de pedir.

Amanda Palmer in concert at the Columbus Theatre in Providence, RI on July 11, 2015. 2015 © Cat Laine.
2015 © Cat Laine.
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