#Reseña: Te Daba Por Muerto, de Pete Nelson

Paul Gustavson es tipo hundido en una terrible depresión, ocasionada por el reciente derrame cerebral de su padre, el no tan reciente fracaso de su matrimonio y el estancamiento profesional como escritor. Se refugia en un pub de mala muerte y comparte bebidas con otros personajes similares a él, con buenas intenciones pero con vidas llevadas al fracaso. Tiene una relación abierta con una mujer bella y exitosa, pero tiene que soportar compartir su atención con otro hombre. Todo pinta ser un desastre en la vida de Paul Gustavson. Todo menos su perra, Stella.

Te Daba Por Muerto (I Thought You Were Dead) es una novela sobre la sanación a través de ese amor incondicional que solo puede haber entre una persona y su mascota. Stella es la mejor amiga de Paul y conoce todo sobre él. Su pasado, su presente, sus temores y alegrías. Y Paul le cuenta todo a Stella, confía en ella como su brújula, su mejor consejera.

El autor Pete Nelson retrata de manera sencilla y acertada diversos problemas cotidianos en la vida de una persona sumida en una fuerte depresión existencial. Paul nunca tuvo una relación cercana con su padre, y a raíz de su derrame la situación no ha hecho más que empeorar. Con el fin de ejercitar sus habilidades motoras y cerebrales, le facilitan una computadora donde puede tener conversaciones con Paul a través de internet. Y son en estos chats donde ambos comienzan a discutir problemas del pasado y a reducir la distancia que los divide. Algo que no habían podido hacer antes.

Paul no vive una buena situación económica, y su único trabajo actual es escribir el Ciencias Naturales para tontos. Lo que en un principio le significaba un trabajo tedioso, se vuelve en una manera de aprender de la vida a través de datos curiosos sobre la naturaleza. Fragmentos de lo que escribe son compartidos con el lector, y es así que podemos seguirlo durante su proceso de descubrimiento.

Es raro que una especie aprenda algo nuevo… Los humanos buscamos el cambio a pesar de nosotros mismos, y eso ocurre porque somos la única especie con sentido de nuestra propia mortalidad. – Paul Gustavson, Ciencias Naturales para torpes.

Los diálogos entre Paul y Stella hacen olvidar que se trata de una conversación entre un hombre y un animal. No existe esa distinción entre ellos. Este libro es una celebración a la eterna amistad que siempre ha habido entre el ser humano y los perros. Una amistad inesperada e inquebrantable.

En el libro se describe a Stella con personalidad propia e incluso sentido del humor. No le dice a su amo lo que quiere oír, sino lo que necesita. No le festeja cada acción, también le expresa su punto de vista sobre las cosas que considera que está haciendo mal. Le tiene miedo a las tormentas y cuando hay relámpagos, corre a refugiarse junto a su dueño, en busca de consuelo. Es un ser fuerte y vulnerable, como cualquiera de nosotros.

Hace treinta mil años fue cuando los perros y la gente se conocieron y se hicieron amigos… tanto ustedes como nosotros éramos animales salvajes, pero en un momento determinado, ambos decidimos que sería mejor vivir juntos… de todos los animales del planeta, nunca ha habido otro ejemplo de dos especies que hayan decidido quererse mutuamente. – Paul a su perra Stella, durante una tormenta eléctrica.

Sin mayores pretensiones, el autor logra armar una buena historia, con un estilo ligero y mensaje esperanzador. Todo aquel que haya experimentado el amor hacia una mascota, encontrará este libro simplemente encantador. Y quienes no hayan tenido la dicha, sentirán unos fuertes impulsos por hacerlo.

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