Manson vs Donahue

En 1995, la sociedad de padres de familia en Estados Unidos estaba preocupada. Un nuevo fenómeno social se encargaba de escandalizar al sector más conservador. Los jóvenes lo llamaban Moshing. Y no era otra cosa que la evolución del clásico y bien conocido slam, un ritual realizado en todos los conciertos de rock desde hacía más de una década.

Donahue Show

Phil Donahue conducía su propio talk-show y aprovechó este tema tabú para armar una emisión, en donde encararía a los jóvenes que gustaban de participar en el mosh pit con sus propios padres, quienes no podían ver esta conducta como otra cosa más que un acto absurdo de violencia y perversión.

Donahue 2

Hasta aquí, el programa no pintaba para más que otro capítulo irrelevante del show. Sin embargo, Donahue tuvo el acierto de agregar un invitado más a la lista de participantes. Quizás en ese momento no se pudo contextualizar ni medir la relevancia que esto tendría, pero a través del crisol del tiempo, se convierte en una joya que permite contrastar las diferencias culturales que nos separan de quienes fuimos hace veinte años. Sí, estoy consciente que muchos de nosotros no nacíamos o éramos apenas unos niños, pero para quienes tenemos unas pocas memorias de esos tiempos, este capítulo nos permite revivirlas.

Donahue 3

Phil Donahue invitó para el último segmento de su programa al artista Marilyn Manson, en cuyos conciertos se practicaba el mosh.

Marilyn Manson

Las intervenciones de Manson, y de un irreverente pero silencioso Twiggy Ramirez, le dan ese toque de culto y joya al programa. Comentarios y reflexiones propias del artista que en ese momento caían como bombas para los oídos de unos padres escandalizados por lo que ellos consideraban la pérdida de valores en las nuevas generaciones y la decadencia de la sociedad norteamericana.

Manson 1

Quizás podrán pensar que todo esto es una justificación para mi procrastinación avanzada (“no mames wey, estabas bien pinche aburrido y por eso te pusiste a ver mamadas en YouTube”). Y quizás tengan gran parte de razón. Pero este tipo de vestigios culturales, a pesar de ser extranjeros, me provocan reflexión sobre todo aquel cambio de pensamiento que en principio es violentado y señalado, solo para ser inevitablemente aceptado y adoptado con el paso del tiempo. Quien con su sabia lentitud sabe cómo convencer y darle la justa medida a los argumentos.

Donahue 4

En este caso, el problema no era un estilo de baile practicado en los conciertos de metal, sino la manera de descargar el estrés y frustración de una generación que comenzaba a revelarse ante las normas impuestas por sus antecesores. Y si algo nos ha enseñado la historia, es que esta lucha ha ocurrido desde el inicio de los tiempos.

Donahue 5

Precisamente sobre este tema, Manson hace un comentario certero y acusador:

Parents raised their kids to grow up feeling guilty and ashamed for not beign like them… (Los padres crían a sus hijos haciéndolos sentir culpables y avergonzados por no ser como ellos) – Marilyn Manson

Les dejo este pequeña reliquia, para que viajen un ratito en el tiempo a una época aún más mocha y reprimida que la que nos ha tocado vivir hoy en día ¿O es que siempre ha sido así? 

Bill Hicks, comedia en el fin del mundo.

Bill Hicks, comedia en el fin del mundo.

Cada cierto tiempo, en alguna ramificación del arte, nace un genio, una persona que se encarga de romper los límites de su profesión y definir unos nuevos. Permitiéndole así al resto del mundo redefinir su realidad, un nuevo inicio. A veces, lo hacen rodeados de gloria y admiración por parte de los suyos. La mayoría de las veces, lo hacen a pesar de la incomprensión de los demás, van contra corriente, simplemente están adelantados a su época. Eso fue Bill Hicks, un adelantado a su época, no solo para la comedia, sino para el mundo entero.

Nacido en Houston, Texas, en el seno de una familia católica acomodada de los suburbios, uno de esos lugares en el universo donde no pasa realmente nada. Le diría a sus amigos, muchos años después, que eso era precisamente lo que lo motivó a salir y explorar el mundo: la ansiedad de romper esa comodidad que parecía tener hipnotizados a sus padres.

A los dieciséis comenzó a hacer comedia en su ciudad natal, a los veintiuno ya era considerado un veterano. Acorralado por una temprana adicción al alcohol, encontró un punto de inflexión vital en su carrera. Sus primeras rutinas sobre las manías de su madre terminaron siendo reemplazadas por discursos satíricos pero severos hacia el gobierno de su país. Ya no había más chistes sobre la universidad, ahora todo se trataba de burlarse de su propia sociedad. La ignorancia, el fanatismo, el patriotismo desmedido e irracional. Muchos no lo entendieron, otros lo llamaron anti-patriota. Pero hubo quienes supieron apreciar en Bill Hicks una comedia que nadie había visto antes. Y que para ser sinceros, nadie más volvería a ver.

Su presentación en el Festival de la Comedia de Montreal lo catapultó al estrellato internacional. En Europa lo recibieron con los brazos abiertos. Un estadounidense burlándose del sueño americano. Mientras en Estados Unidos llenaba bares de mala muerte, en Inglaterra agotaba las entradas de teatros y auditorios. Tuvo el segundo aire que necesitaba para consolidarse como uno de los mejores comediantes de su generación.

Ver una de sus presentaciones es toda una experiencia, incluso para nosotros, que nos tenemos que conformar con grabaciones en VHS digitalizadas, regadas entre la inmensidad de YouTube. Es como presenciar una implosión rabiosa, una Epifanía manifestándose en forma de huracán. Bill Hicks matizaba lo ridículo de su cultura desde un punto de vista totalmente racional y simple de comprender. Situaciones cotidianas tan ridículas, tan graciosas, tan reales, tan patéticas. La semilla del cambio era inevitablemente sembrada en las mentes de todos aquellos que tuvieron la fortuna de presenciar alguno de sus shows en vivo. Y es algo que aún a través del video se puede sentir.

Bill Hicks murió a los treinta y dos años, víctima de cáncer de páncreas. Atrás dejó no solo un legado inigualable en la comedia, sino también una influencia importante en el mundo del arte de su país. Bandas como Tool y Rage Against The Machine le han rendido homenajes musicales. Grabaciones inéditas de música escrita por Hicks junto a su banda se han vuelto objeto de culto. Y para serles sinceros, lo poco que he escuchado de ese trabajo es bastante bueno.

El documental American: the Bill Hicks story es un retrato original y sobre todo digno del comediante. Recogiendo testimonios de familiares, amigos cercanos y gente influenciada por Hicks, la cinta condensa lo mejor y lo peor de su vida. También aborda su controversial relación con las drogas, sobre todo con los hongos alucinógenos, los cuales ingería con fines más espirituales que recreativos. Una verdadera joya, que tristemente es el único material biográfico digno del comediante. Una referencia obligada para comenzar a conocer y entender el genio de Hicks.

Si tuviera que quedarme con algo de la vida y obra de Bill Hicks, sería su monólogo titulado It’s just a ride. Su trabajo más conmovedor, me atrevería a decir. Una píldora de cruda realidad, pero también de mucha esperanza. Esperanza de un mundo mejor, de una evolución de consciencia. Salvar si es que queda algo de este mundo para las generaciones por venir. Porque eso fue lo que hizo durante su periodo de vida. Comedia en el fin del mundo. Gritó la verdad con todas sus fuerzas. El eco aún retumba. Ojalá que nosotros, los sobrevivientes, podamos escucharlo. Y porqué no, hacer las cosas diferente esta vez.

#Reseña: Pancho Villa, aquí y allí

#Reseña: Pancho Villa, aquí y allí

Quizás muchos de ustedes ya conocen a Paco Ignacio Taibo II. Su trabajo histórico en Ernesto Guevara, también conocido como El Ché es probablemente la biografía del personaje más leída y consultada hasta el día de hoy. Aunque es también un referente de la novela negra mexicana, ha sido a través de obras como Yaquis (Historia de una guerra popular y de un genocidio en México) y Temporada de Zopilotes que su popularidad vino a más. Y no es para menos.

Paco Ignacio Taibo II
Paco Ignacio Taibo II

En un país con tan poca memoria histórica y carente de un buen sistema educativo, la luz que arroja su obra es un oasis entre tanta desinformación. Sus obras históricas se han convertido en referencia para lectores jóvenes, ávidos de conocer un poco más sobre la nebulosa y siempre llena de controversia historia mexicana. Y yo me considero dentro de este sector del público lector.

Paco Ignacio Taibo II en la marcha por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 2014
Paco Ignacio Taibo II en la marcha por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, 2014

Taibo ha hecho mancuerna con el canal The History Channel para colaborar en la realización de varios documentales históricos basados en su trabajo. El Álamo: una historia no apta para Hollywood, la mini-serie La Historia no contada de México y la adaptación de Temporada de Zopilotes son algunos ejemplos de la dupla. Pancho Villa, aquí y allí es otra de sus obras llevada al terreno del documental, en donde el autor no escatima en darle al espectador una imagen lo más completa y realista posible del mito que significa El Centauro del Norte en nuestra sociedad. Un mito que ha sobrevivido al paso de los años y que como tal, está rodeado de tantas verdades como mentiras.

Pancho Villa es para muchos el personaje más cautivador del movimiento revolucionario mexicano, que desde 1910 hasta 1920 (según las fechas oficiales), fueron los responsables de la reestructuración democrática del país conocida históricamente como Revolución Mexicana, que llevara al derrocamiento del tristemente célebre dictador Porfirio Díaz.

Pancho Villa y sus comandantes de la División del Norte (1910 ?)
Pancho Villa y sus comandantes de la División del Norte (1910 ?)

De origen humilde, Villa fue el líder campesino de los estados del norte del país, y probablemente el estratega militar más temido no solo en dentro de México, sino también fuera de sus fronteras. Famosas fueron sus aventuras dentro de territorio estadounidense, sitiando pueblos y ciudades en busca de fondos para financiar su ejercito, y también ilustres son sus proezas militares durante la lucha revolucionaria. La toma de Zacatecas es quizás su victoria más recordada.

En este documental se repasa de una manera más humana las situaciones que llevaron a un prófugo de la justicia como Doroteo Arango (verdadero nombre de Villa) a convertirse en el líder militar más importante del país. También hace un repaso puntual sobre su historial como guerrillero, y se le empareja con otras figuras importantes de su generación: su admiración a Francisco Madero, su amistad con Emiliano Zapata, la incansable rivalidad con Victoriano Huerta.

Fotografía de Villa durante la Batalla de Zacatecas (1914)
Fotografía de Villa durante la Batalla de Zacatecas (1914)

Quienes hayan leído el libro, encontrarán aquí un gran complemento visual que vale la pena ver. Quienes no lo hayan hecho aún, pueden usar este documental como una introducción más que amable y entretenida a una época de nuestra historia ensombrecida por las leyendas.

La verdad detrás del personaje de Villa es quizás aún más enigmática que la que se relata a través de canciones y cuentos. Un hombre de orígenes inciertos y por demás humildes que llegó a cambiar el destino de un país entero.

Quizá la asignatura pendiente que nos queda al terminar de revisar su historia, es que nos hemos quedado cortos en honrar su memoria, junto a la de miles de mexicanos que murieron en aras de una sociedad más justa. Sin embargo, empezar a conocer la lucha de nuestros abuelos y bisabuelos nos puede llevar al país con el que soñaron. No se me ocurre una mejor manera de ser dignos de su herencia.

Pancho Villa
General Francisco “Pancho” Villa, 1915