Jamie Lenman – Shuffle (2019)

Jamie Lenman – Shuffle (2019)

Hoy nos aventamos el Shuffle (2019) de Jamie Lenman, día 8 del reto musical 2020. Después de un fin de semana que puso en peligro la continuidad de esta actividad, ya nos pusimos al corriente.

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Shuffle (2019)

Ya había escuchado de Jamie Lenman el disco anterior, Devolver (2017) y me gustó mucho. Sin embargo hubo momentos en los que perdía interés, en los que simplemente no me parecía tan relevante lo que estaba escuchando. Muy sofisticado, sí, pero faltaba sorpresa. Este nuevo disco no tiene madre, ni padre. Se siente mucho más auténtico pero sobre todo audaz.

En Shuffle noté más claramente las influencias de Jamie, un montón de Faith No More con Silverchair licuados con un toque del rock inglés más duro que puedan imaginar. Su historia personal es de hecho peculiar. Ilustrador y escritor de profesión, tuvo una banda llamada Reuben a principios de los dosmiles pero terminaron en un hiatus indefinido que obligó a Jamie a seguir por su cuenta.

El disco comienza con una búsqueda de la “canción indicada”, con la opción de reproducción aleatoria (o shuffle) encendida. Me recordó mucho al Songs for the Deaf de Queens of the Stone Age, que también utiliza este elemento para contar la historia de su disco. En aquel caso simula una búsqueda de estaciones en la radio de un auto. Aquí no se sabe muy bien donde ocurre pero igual está bonito. El diseño sonoro es soberbio en ese aspecto. También incluye lo que parece ser una lectura de Moby Dick (??) o algún texto con referencias épicas similar.

Sin embargo, la sorpresa me la llevé al encontrar un cover de mi canción favorita de Annie Lenox, Love Song for a Vampire. Quien me conoce sabe que no solo adoro la canción, si no también la película para la que fue escrita, la joya de Francis Ford Coppola Bram Stoker’s Dracula. Con todo y Keanu Reeves. Nada va a superar nunca la versión original de esta canción, pero el arreglo de Jamie es demasiado bueno. Mi segundo track favorito del disco.

¿Cuál fue mi track favorito nomber wan entonces? Esta pinche joya que les dejo a continuación, chi cheñol. Creo que resume perfecto el sonido del disco.

Ben Kenney – Must Be Nice (2019)

Ben Kenney – Must Be Nice (2019)

Continuando con el reto mamador tuenti tuenti, escuché el nuevo disco de Ben Kenney, Must Be Nice (2019).

De entrada, me confieso su fan absoluto, no solo como solista sino como bajista de una de mis bandas favoritas, Incubus. Como músico, para acabar pronto. Así que no veo posible una opinión neutral sobre este disco. Pero creo que está bien, porque qué aburrido ser neutral en algo tan emocional como escuchar música y en general en la apreciación de cualquier tipo de arte.

Dicho lo anterior, pedazo de discazo se mandó hacer Ben Kenney LOL.

Neta me gustó tanto que lo estoy considerando lo mejor que ha hecho a la fecha. Es sin duda el más experimental pero también el más efectivo en capturar toda su capacidad musical. Siempre coqueteando con el math, el hardcore (sobre todo en los riffs de guitarra), el grunge de la segunda mitad de los 90’s (de hecho, Kenney ha mencionado varias veces ser fan de Failure, lo mejor que le pasó al grunge después de Nirvana), batería y bajo que bien podrían tocar el hip hop más tumbado que se les ocurra y lo que considero su trabajo vocal más chingón. Definitivamente alcanzó una nota alta (figurada y literalmente) con este LP. Vaya, hasta la pinche portada me parece la más cool de todo su repertorio.

En otros albums, Ben se ha encargado de grabar todos los instrumentos por su cuenta. No he encontrado los créditos de este nuevo trabajo pero podría imaginar que lo ha vuelto a hacer. Si les gustó el Light Granades o A Crow Left to the Murder, su completa discografía pero en particular este disco les va a encantar. Chulada.

#HorrorMovieMarathon2017 Semana Uno

#HorrorMovieMarathon2017 Semana Uno

Pues no fue muy pronto, pero aquí estoy de regreso. Casi un año exacto de la última vez que me di el tiempo de compartir algo en este blog. Una costumbre olvidada por aquellxs que vivimos el nacimiento del bloggin y que estamos viendo lo que parece ser su inminente muerte. Pero me gustaría creer que no será así, un simple acto de fe que vuelve mi experiencia un poco más interesante al teclear para ustedes desde la comodidad de mi sala.

Prefiero creer que aún hay personas que disfrutamos leer unos cuantos párrafos desesperados de alguien que comparte su disfrute descontrolado sobre algo en particular. Música, arte, viajes, comida, cine, libros, series, video juegos, lo que sea. Así que aquí me encuentro de nuevo, habiendo ya aceptado que la mayoría de mis entradas comparten el mismo hashtag: #HorrorMovieMarathon. Había olvidado lo mucho que me emociona obligarme a desconectarme del mundo un par de horas y ver películas de terror. Con el pretexto de ser octubre, nada más. Me gustaría volverles a compartir recomendaciones de lo mejor (pestes de lo peor) que haya tenido la suerte de ver durante la última semana. Esta es entonces la primera entrega del #HorrorMovieMarathon2017.

It Comes at Night (2017)

Una familia refugiada en una casa, cuya única entrada y camino al exterior es un pasillo angosto que termina en una puerta roja. Luego, una habitación cubierta de plástico. Después, el exterior. Un bosque que se extiende indefinidamente. En donde habita todo lo demás. O quizás nadie.

Esta es la premisa de una historia post-apocalíptica que se dedica más en tejer el drama interno entre padre, madre e hijo en su intento por sobrevivir que en presentarnos la cara de un terror específico cargado de efectos visuales generados por computadora. Y esto lo menciono como uno de sus aciertos más.

Como espectador, la cinta te genera más dudas que respuestas, desde el primer minuto hasta el fade to black de los créditos finales. Pero entiendes perfecto el mensaje: el terror no necesariamente viene de algún factor exterior, si no de adentro de nosotros mismos.

Con una fotografía excelsa, hilo argumental sin fallos e interpretaciones excepcionales, It Comes at Night es una joya llena de desaución y miedo. Ese miedo que te recorre cuando caminas por la calle a mitad de la noche. Y no estás ni cerca de llegar a casa.

Train to Busan (2016)

Cuando alguien refiere al cine de terror asiático, lo primero que suele venir a la mente de quien no es letrado en el tema (como suele ser mi caso en casi todo) son secuencias bizarras llenas de sangre y terror psicológico con tintes esotéricos.

Train to Busan no solo es una lección de cine para el espectador sino quizás también para la industria. Cuando el mundo estaba harto de las mismas historias de zombies (como yo lo estoy con la interminable serie The Walking Dead), llega esta película que por momentos hace recordar Dawn of the Dead de George Romero.

No sólo ofrece acción trepidante que pulveriza tus nervios, si no que también nos plantea personajes complejos que tiene que lidiar con sus propios fantasmas al mismo tiempo que intentan sobrevivir ante un horror que parece superar cualquier posibilidad de supervivencia.

Es definitivamente una película obligada, no sólo para quienes sean aficionados al cine de horror. Si tuvieran que elegir sólo una película para ver la noche del treinta y uno de este mes, Train to Busan sería la indicada.

Don’t Breathe (2016)

Escuché mucho sobre esta cinta, dirigida por el buen Fede Alvarez (autor del remake de Evil Dead que mereció un post anteriormente en este blog). Pero no tuve oportunidad de ir a verla cuando estuvo en cartelera. Ahora que la oportunidad se presentó, la puse al principio de la lista de pendientes por ver. Mis expectativas eran muy altas y quizás ese fue mi error.

Libre de spoilers, Don’t Breathe trata de este trío de ladrones a los que se les presenta la oportunidad de robar la casa de un viejo ciego que vive en el barrio abandonado de la ciudad. Aparentemente en su casa guarda una fortuna. Así que la oportunidad de un último robo que les resuelva la vida para siempre se vuelve demasiado atractiva para el grupo. Además ¿qué tan difícil puede ser robarle a un ciego? Bueno, típico del cliché norte americano del cine de horror, las cosas se complican de manera inesperada y por supuesto violenta.

Fede vuelve a hacer mancuerna con Jane Levy, que lidera un reparto corto pero bastante efectivo para las demandas de la historia. Historia que por cierto no es para nada compleja. Y quizás es ahí donde radica la mayor parte de mi decepción. Por largos lapsos la película se convierte en otra cinta de adolescentes tratando de sobrevivir a un asesino despiadado que no descansará hasta acabar con ellos. A pesar de los esfuerzos de Alvarez por diseñar situaciones de peligro hasta cierto punto bastante originales que hacen la cinta mucho más disfrutable, Don’t Breathe no puede evitar ser bastante predecible.

Al final, aquí tienen una película que es bastante entretenida. Y nada más.

Si estas recomendaciones no terminan por satisfacer sus necesidades de sangre y terror, dense una vuelta al pasado. Díganme qué les parecen las recomendaciones y nos leemos la próxima semana.